sábado, 20 de noviembre de 2004
Rara rara rara 2
¡Claro que me dejé cosas!
A ver que termine...
- También aprovecho para decir que me ponen enferma los tíos que van con los pantalones por debajo de la cintura, enseñando los calzoncillos: ¿de veras creen que a nosotras nos gusta vérselos? No le veo la lógica, me dan unas ganas de acercarme por detrás y hacerles ¡zas! abajo los pantalones, enseña bien los calzoncillos.
- Mientras todo el mundo lleva el reloj en la muñeca izquierda, yo lo llevo en la derecha. Y no me molesta al escribir.
- Al café, la leche, la comida, a todo lo que haya que darle vueltas, lo hago en sentido contrario de las agujas del reloj, y me pone de los nervios ver cómo otras personas lo hacen al revés que yo, ¡o sea todas! y a la vez a mi madre le pone enferma verme dar vueltas así.
- No me preocupa mucho mi aspecto. Si tengo que ir en chandal, voy en chandal. Si tengo granos en la cara, pues me da igual, tampoco los evito, no me doy cremas a menos que esté harta de oir a mi madre decir "¡date cremaaaa!", ni me importa ir dos días seguidos con la misma ropa (un crimen para algunas, ni que por dos días ya fueses una guarra).
Ahora sí que me parece que no me dejo nada
A ver que termine...
- También aprovecho para decir que me ponen enferma los tíos que van con los pantalones por debajo de la cintura, enseñando los calzoncillos: ¿de veras creen que a nosotras nos gusta vérselos? No le veo la lógica, me dan unas ganas de acercarme por detrás y hacerles ¡zas! abajo los pantalones, enseña bien los calzoncillos.
- Mientras todo el mundo lleva el reloj en la muñeca izquierda, yo lo llevo en la derecha. Y no me molesta al escribir.
- Al café, la leche, la comida, a todo lo que haya que darle vueltas, lo hago en sentido contrario de las agujas del reloj, y me pone de los nervios ver cómo otras personas lo hacen al revés que yo, ¡o sea todas! y a la vez a mi madre le pone enferma verme dar vueltas así.
- No me preocupa mucho mi aspecto. Si tengo que ir en chandal, voy en chandal. Si tengo granos en la cara, pues me da igual, tampoco los evito, no me doy cremas a menos que esté harta de oir a mi madre decir "¡date cremaaaa!", ni me importa ir dos días seguidos con la misma ropa (un crimen para algunas, ni que por dos días ya fueses una guarra).
Ahora sí que me parece que no me dejo nada

